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La evocación del sur
guardián de nuestra luna,
bajo su ardor silente
un rostro
y las quimeras,
dos corazones enrejados.
Los latidos que menguan,
voces inextinguibles
disfraz
en la memoria.
Así grita el amor
los recuerdos de alguien que no existe,
fuga de lo etéreo sin razón,
la luz aprisionada.
Manuel M. Barcia
Relato XXIX - Un ladrillo esperando en la pared
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La vida en el hogar se organizaba en grupos. Cada uno estaba bajo el mando
de un orientador, una figura de autoridad absoluta que dictaba las reglas...
Hace 6 horas
4 comentarios:
Hermosa inspiracion en esta noche sin luna, gracias por dejarnosla ver en su poema.
Un abrazo,
Gracias por tu luz en estos versos, Noris.
Un abrazo
Eterno y tan etero...
Unico dentro de una realidad compartida.
Besos
Siempre eres luz de plenilunio.
Gracias por venir.
Un beso
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