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Era un ángel hermoso, y he caído.
Aquí no hay paraísos ni sombras de mujer,
mis alas abandonan el espejo,
sólo mi enfermedad
mientras tú nos elevas.
No existía el amor
¿Qué fuerza es ésta, qué pájaros revuelan la triste redención?
Quieren volar tu nombre habitando mi lecho
con nidos de dolores.
Manuel M. Barcia
En la perversa complicidad de lo nuestro
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Deseo tu centro de humedad y fuego,
río que abre su cauce cuando te entrego.
Quiero beberte el pulso, la fruta viva,
y que tu mar se romp...
Hace 5 horas
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