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Se diluye el amor
y traspasa el umbral de mi existencia,
agónico el latido.
Las brasas cubren el espacio del fuego,
mas yo no arderé.
En ti la gravedad y esta obstinación por compartir
mis manos con tu piel.
Y desnudo en tu luz
la música, el temblor,
lo inextinguible.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "La pregunta", de Percy Bysshe Shelley (Gran Bretaña,
1792-1822)
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Soñé que al caminar, extraviado,
se trocaba el invierno en primavera,
y el alma me llevó su olor mezclado
con el claro sonar de la ribera.
En su borde de c...
Hace 1 hora
2 comentarios:
Hermoso poeama del adios y la desesperanza. Me gusto el toque poetico, verdaderamente iluminado.
Saludos,
Gracias por dejar tu caricia en estos versos, Noris.
Un abrazo.
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