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Gritas la libertad
como un pájaro herido, sin alas,
ajena al viento,
en la música inmóvil de tu vientre callado,
dónde el aire se agrieta.
Manuel M. Barcia
Relato XXIX - Un ladrillo esperando en la pared
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La vida en el hogar se organizaba en grupos. Cada uno estaba bajo el mando
de un orientador, una figura de autoridad absoluta que dictaba las reglas...
Hace 7 horas
4 comentarios:
Pero a pesar de todo , el grito penetra las grietas del vientre y llega en tu poema ávido de libertad.
Un plaer , ojalá y me visites, te extraño Manuel.
Lo hago, muy frecuentemente, eres cita obligada en poesía y pensamiento, Leticia.
Gracias por estar y escribir.
Un beso
Puedes oir algo tan profundo?
Saludos
A veces sí, cuando susurra.
Saludos también
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