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jueves, 26 de enero de 2012

LAS LÁGRIMAS AZULES

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Los lugares idénticos parecen,
Las cosas como antes,
Mas él no está, ni la luz, ni las hojas,
Y en esta calma hacia el final del año
Llevas la soledad por toda compañía.

Luis Cernuda. (El amigo)






¿Acaso se podría escribir
lo celestial?

Los versos de Cernuda se expanden por mi mente

y a mi oído

sólo llegan los ecos de otra voz
contemplando la vida en un poema.

Y de su antología
late entre mis ojos el prodigio,

las lágrimas azules,

como si fuese yo quien esculpiera
la letra en el deseo...

Hay dioses con talento inexplicable.



Manuel M. Barcia

martes, 24 de enero de 2012

NUNCA ESTOY A SOLAS

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Yo nunca estoy a solas,
siempre pienso en ti.

Quizá sea una razón del albedrío,
otorgando costumbre,

o la condena inútil
de ser eternamente prisionero,
recluido en quietud,

mientras nuestro ardor
forjándose en luces imposibles,

sombra de nuestras velas.






Manuel M. Barcia

lunes, 23 de enero de 2012

LA VIDA QUE HEREDÉ

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Destiempo en el origen del poema
duermen los episodios
contemplando la historia inenarrable.

No tengo más excusa que la imagen de ti,
-reconstruyéndonos-
allí donde el placer
atestigua los límites alzados
cuando el fuego se intuye
sin pronunciar apenas la ceniza.

La luz deshabitada de la conspiración
en antiguas leyendas;
las que callo,
por lucha en mi sentir:

La vida que heredé
para escribir las páginas de sueño,
sangre y verso, memoria de lo que sobrevive
recitando la noche y a Neruda,

conmigo en soledad

y el amor de aquel libro
deshojado.



Manuel M. Barcia

domingo, 22 de enero de 2012

ATLÁNTIDA

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Del vértice oriental de las Bermudas
irrumpieron silentes melodías
y cánticos con voces de sirenas.

Gráciles aletas de un delfín me señalaron
remolinos girados
por las inanimadas energías
que abisman la quietud de los atlantes,

y luego su memoria,

mentes y calendarios de la edad sumergida
en confines eternos.

Tan náufrago el enigma tras de mí,
despertóme del sueño;
sólo las gaviotas traspasando
oceánicas fronteras.

Mientras yo navegaba
resplandores de sol,

tumbado con pereza en los Sargazos.



Manuel M. Barcia

LUCIÉRNAGA

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Qué fuego nos atrae,
qué anónimos los dioses
precipitan la lluvia sobre ti
cuando toda la fiebre
se descarna en olvido.

Apareces luciérnaga en la noche,
suceso de la luz junto al misterio;

la edad  de aquel ardor inextinguible
relatando lo antiguo en soledad,

fósiles de amor,

calendario de fechas sin regreso.




Manuel M. Barcia

¡ MUSHO BETI !

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A la otra mitad que me comprende
cuando exclamo Sevilla





El acto de batirse en buena lid
no logra convertir al enemigo
en un dios semejante.

La gloria siempre ha sido blanquiverde
y después resplandor...

sobre rojos teñidos de hermandad en la sangre.

Betis contra Sevilla no es un juego,
es mi fidelidad hasta la muerte.

Otros pueden pensar
que sólo es fanatismo, pero no.
Es la filosofía en el sentir,
lo que más engrandece y enamora:

Las voces de altruismo
volcadas por las calles.
La solidaridad
que muestran a la vez
miles de corazones,

íntimos, la pasión sin desmayo,
gritando eternamente:

¡ Der Beti manquepierda !





(A Williams,  ... a pesar de su incomprensible sevillismo...)



Manuel M. Barcia

sábado, 21 de enero de 2012

LABERINTO

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Nosotros ignorando la salida

y todo el laberinto pertrechado de luz,
en él todo memoria

y el reflejo que duda evidenciarnos
con una puerta insomne,

los goznes oxidados de la espera.




Manuel M. Barcia

REFLEXIONES DE EVA

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Ese fruto prohibido
lamiendo afluentes de saliva

y allí, mordisco leve

desnudando la piel de la manzana,
molde de los labios
que no son,

paraísos de luz
que ardieran en mí misma

si fuese yo mujer,

o temblor desechable del pecado.



Manuel M. Barcia

viernes, 20 de enero de 2012

GIRO DE LA NADA

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Simulas rotaciones mientras arde la luz,
gravitando tu adentro con noches estrelladas;
el éter, la memoria, crepúsculos inquietos
que sostienen el fuego al desprenderse,
como un destello azul,

eternamente giro de la nada.




Manuel M. Barcia

CON LA HUELLA PUNZANTE

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Balanceas la duda,
queriendo interpretar lo indescifrable.
Para qué la cadena de falsas intenciones,
la traición en el pacto,
la noche malherida después de alzar el sueño.

Nunca quise saber tu despedida,
cual era el paradero de los tiempos amantes
respirando lo innoble que trae la mezquindad
cuando el viento atraviesa la sed de los temblores.

Tampoco adivinar qué luces amanecen
tras los desasosiegos,
entre mi placidez y tu inútil soberbia.

La edad de los metales ya es historia.
Y el rugido de ávidos leones
que rastrean el mar en busca de sirenas,
el placer de su carne.

No era espina la sangre de la rosa,
tan sólo unas raíces en tu flor
con la huella punzante,

cicatrices de mí extrañamente idas,
el pétalo que vuela.



Manuel M. Barcia

RAÍCES

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Yace la ilusión sobre ardientes reflejos
y tú, en su raíz.

Hay genes de memoria que fecundan la luz,
incapaces de olvido,
sentir de corazones, latiendo todavía
los sueños que atestigüan resplandor.

Y éramos semilla de nuestra floración,
en sutiles oasis
de lluvia que manaba en el desierto,
todo feracidad.

Y el verdor de los prados en tu vientre,
lo fértil que ha sido,

eterna su planicie virginal
cuando arábamos vida
y amor puro,
casi.





Manuel M. Barcia

jueves, 19 de enero de 2012

INSTINTO DE ROBAR

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Sentir la voz de Dante si te hablan,
a los que tienen ojos
sin luz de ventanales en la gloria
y el corazón de mármol.

Los que ofrecen crédito
y apenas interés...

Lujosos sus disfraces,
paradigma de actor en Divina Comedia,
e instinto de robar
como viles rateros.

Los dueños de la banca
y todo el capital
que otros con su esfuerzo les rindieron.

(Ahora ya no quiero susurrar):

¡Atajo de cabrones!


Pandora, en su Caja, sólo alberga
un grito de Poesía
y mi alma por valor.





Manuel M. Barcia

COMO SI FUERAS

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De mujer en el labio,
carmín de las ardientes primaveras,
encarnado en pasión...


 ¿Y qué decir tu boca,
a quién hablar?

Finge sólo palabras
que ardan lo febril de los adverbios,
amables, sonrientes
y adornadas de voz,

como si fueras.




Manuel M. Barcia

SURINORTEANDO LA ESPERA.

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¿Cómo huir de la espera
cuando el tiempo es reloj,
dragón sobre mi pulso
y el infierno palpable del latido que muere?

Este rezo de mí
que culpa sin plegarias...

Esta noche mestiza de cíclicos instantes paralelos,
vivir y desazón,
lo que aprieta la sangre y me ahonda,
sur y norte sin brújula ni pena.

Amar no está de moda,
tampoco el desamor,

solo escribo las páginas de luz
silentes, sin materia,

reinventando cristales en la sombra.



Manuel M. Barcia

miércoles, 18 de enero de 2012

HUYO MI ENFERMEDAD

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Alzando vida entera de tu lecho,
la fiebre recostada en la quietud,
para que nuestra piel
busque allí la caricia del fuego,
ardiéndonos con luz inusitada.

Tú liberas pasión
entre mis secreciones,
que fluyen todavía
las huellas del incendio en la matriz.

¿Cómo ignorar tu ausencia?

Mi mente precipita hacia el vacío
tu recuerdo apenas,
la lluvia y su elixir
con gotas  de un amor desmemoriado

y el temor de alejarse de tu sombra,
estéril bajo el sol,

íntima en los fulgores de la entrega.




Manuel M. Barcia

martes, 17 de enero de 2012

PARA IGNORARLO TODO

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Quiero desaprender
lo que hube conocido
en la etnia salvaje de la sombra,
para ignorarlo todo.

La certeza no es fruto de mi erudición,
sino el alma en pena,
un acto de quietud inaccesible
sin lugar para seres somnolientos.

Ahí esa emoción con música lejana,
idearios de luz
tan cerca del ocaso,

frontera de los solos a sabiendas de nadie,
moribunda mi letra
y el olvido a sus pies.

No existe la verdad en la palabra,
poesía es engaño,
incierta como luces que adormecen
al abrigo de nada.



Manuel M. Barcia

lunes, 16 de enero de 2012

DORMÍAS EN EL CHAT

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(No estoy loco, lo sé,
pero hay un maníaco en mí,
el enamoramiento)

mmb





El yoga que te aísla mentalmente.

No sé si lo demás tampoco existe,
desconozco el origen de mi edad
y la etimología de tu nombre,
incluso el corazón.

Dejemos que la noche
nos traduzca el enigma.

Seamos en su pálida mudez
el pulso hereditario de algún dios,
decálogo de luz,
hechizo del amor soñando apenas
instantes en el cielo,

o acaso la razón del nuevo amanecer
mientras ciega el silencio
los ojos de la esfera.

Porque caben en ti
estrellas portadoras de ilusión,
también su poesía,
confidencias de mí a media voz,

-amantes de tu verbo-

y la complejidad de la palabra
cuando nadie se acuesta en los divanes.

Dormías en el chat
y yo era emoción del desconcierto.




Manuel M. Barcia

DILUVIO

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Expía nuestra culpa
en el lento placer de lo que ardemos.
La paz invulnerable
de todo el furor que nos incita,

aguaceros de mí
que surcan derrotados
la lluvia que te sacia

y nuestra comunión
cuando cesen las huellas del diluvio.




Manuel M. Barcia

domingo, 15 de enero de 2012

GRACIAS POR LA LUZ

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A mi musa,
venida por los cauces de la luz,
llovizna bajo cielo.




Gracias por la luz.
Contigo la escritura se estremece
y despierta
caricias de ilusión,
el labio de una musa por mi piel,
su canto a vuelapluma.

En instantes que brillan noche apenas,
mi gratitud también
por ser lumbre del fuego,
episodio en la sed
y mostrar lo invisible del amor
cuando calla el poema.

Y gracias por arder mi corazón,
la llama,
ese instinto de ti
que nunca ciega.




Manuel M. Barcia

LAS CÁBALAS

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Las cábalas,
el miedo, su temblor,

lo utópico de mí omnipresente,

como el tiempo que sueña otra edad, pero fiel asimismo,

oráculo en la noche,
lo que asombra mi lecho.




Manuel M. Barcia