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Yo nunca estoy a solas,
siempre pienso en ti.
Quizá sea una razón del albedrío,
otorgando costumbre,
o la condena inútil
de ser eternamente prisionero,
recluido en quietud,
mientras nuestro ardor
forjándose en luces imposibles,
sombra de nuestras velas.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 23 horas
2 comentarios:
Irradias esa luz,
y en tus poemas
inundas de paz y
alegría a quien te sigue
como luciérnaga de las
palabras.
Mavi
Gracias por tu luminosa huella, Mavi.
Un beso
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