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sábado, 10 de marzo de 2012

NO ES PRECISO DECIR

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No es preciso decir,
basta conversar con la memoria
dónde sólo tu voz es resonancia
del tiempo que interroga.

Allí sigues narrando tu leyenda.
Desde mi infancia llega el rumor,
las voces que no cesan,
las palabras mecidas por los ojos
mientras todo es caricia
y cálido el lenguaje de tus manos.

El destello no acaba, como si estuvieras,
dócil aspa de luz que gira interminable,
resplandores de ti
y luego sombra,
el cauce maternal que fluye y siento.



Manuel M. Barcia

6 comentarios:

Elen Lackner dijo...

Manuel :Maravilloso poema. Un gusto encontrarte. Beso.Elen

Concha Vidal dijo...

Ay.. Manuel , Manuel..., que me llegas al alma, que ternura en la palabra.
Sé que le llega envuelta en la clorofila de las petunias y lirios salvajes, como ese mar que la mantuvo fuerte y brava.
Concha dixit que un abrazo enorme.

Mavi en blanco dijo...

Siento en mi piel tu pena,
y a la vez tu esperanza.
Siempre supe de tu gran alma.
un beso especial,Manuel.
Mavi

Noris Marcia dijo...

Manuel, que bello poema!, ha sido un gusto leerlo. Muchas gracias.
Saludos,

Marinel dijo...

Son tristes tus versos,como enraizados a una pena del pasado.
Enclavados cual flores en el jardín de tu existencia.
Besos.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Muchas gracias, Elen, Concha, Mavi, Noris y Marinel por dejar vuestro testimonio en estos versos en memoria de mi madre.

Un abrazo