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lunes, 26 de marzo de 2012

OBSERVANDO SUS HUELLAS

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Deambulan sin destino
con la mirada baja
y yo medito allí
observando sus huellas,
y luego permanezco en silencio,
finjo que degusto el café
y muevo la cabeza hacia otro lado;
a través del cristal de la ventana
entran rayos de luz,
apenas vida en ellos,
como un espejo de melancolía
que hiriese
la paz de los que sueñan

la venida de un dios
aportando
en mí la inspiración

la esperanza de escribir un poema
sin ser en él suicidio,
lo que dicta el papel,

ancianos que se aman
surcando de tristeza las aceras.




Manuel M. Barcia

4 comentarios:

Lapislazuli dijo...

Cuanta ternura...un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Muy bueno...

Un abrazo
Ana

José Manuel dijo...

La ternura no tiene edad está en continuo nacimiento.

Un abrazo

Gilberto Cervantes dijo...

Ancianos que se aman...Esas cuatro letras son un poema...hermoso!!

Saludos