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jueves, 15 de noviembre de 2012

SONETIANANDO VERSOS



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Como si Alejandría fuese luz
de tu eterno mirar,
memoria ultraversal donde subyacen
recónditos secretos de lo antiguo

y el origen de todas las palabras
que hubo entre los dos
antes de que el amor fuera trinchera.

¿ Por qué quíen, si no tú,
sonetianando versos,
se sabría capaz
de ser escintilante en el dolor
pariéndose a sí misma?

No hay crudeza en tu voz,
tampoco el silencioso murmurar
de los incomprendidos
cuando vuelan al viento las campanas
el vigor de la gloria.

¿Es culpa suya amar lo inexcusable?
¿Y es tuyo el corazón que late inútilmente en los solos?

Quizá no sea él la maldad aparente
que temas encontrar en tus visiones;

madurezcan en ti los ojos de la luna,
lo más impenitente del poema
al final de la noche,

sé Ágora otra vez,
la lucha por salvar las libertades,
solo sabiduría,

para sentir a solas
la dulce esclavitud de los amantes,

el gozoso crujir de sus cadenas.



Manuel M. Barcia

3 comentarios:

Soledad del Sol dijo...

Poema muy profundo poeta, delicado que me llegó al alma.
Saludos.

Lady_Celeste dijo...

Hola,Manuel!
Y siempre sigo el camino de tu espuma de letras,q sensación de plenitud sentir las cosquillas rizadas en la cara.
Precioso,Manuel,me llena de armonía entrar en tu mundo.Muchísimos besitos.Q tengas un buenfinde.

Morgana de Palacios dijo...

Gracias, Manu, gracias.

Lo que dio de sí el escintilante de los webos (ríome).

Igual sirvió para este poemazo, y es que tú me miras con los ojos de ver que son los buenos ojos.

Bésote.