Relato XXIII - El amor de un verso nacido en los ojos
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Aquella hora muerta del internado no era una hora cualquiera. Era el
intervalo entre el mediodía y las dos de la tarde, ese paréntesis en que el...
Hace 11 horas
4 comentarios:
Un poema precioso sabes varías veces intente entrar a tu blog y no pude y por fin ahora lo logre, escribes muy bonito a sido un agrado leerte.
Abrazos feliz día.
Poderoso texto de humedades diversas, y de su ausencia. Abrazos
Gracias por todo ese tesón, Gladys, y por regalarme esa mirada de deseo.
Abrazo.
Me alegra que te guste, Amando.
Hasta otra y un abrazo.
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