Relato XXIII - El amor de un verso nacido en los ojos
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Aquella hora muerta del internado no era una hora cualquiera. Era el
intervalo entre el mediodía y las dos de la tarde, ese paréntesis en que el...
Hace 2 horas

3 comentarios:
La verdad es que la foto impacta¡¡¡
Vaya sitio para dormir la siesta¡
Porque yo a la muerte no la quiero ver ni en pintura, así que prefiero pensar que la mujer está solo dormida.
Un beso.
jaja
Es una muerta muy viva, Amapola, sólo sueña...
Un beso.
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