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sábado, 18 de octubre de 2014

Tramuntana






Quise yo imaginar las soledades
en tu alma desnuda,
mas tarde  comprendí que sólo un dios sabría
defendernos en tan hermoso castro,

-discúlpame si tiemblo al decirlo-

asoma lentamente mi pudor
tu médula, mujer,
y entonces la fragancia
en el atrio de luz
que fue nuestra oración
y beso
y luna.

Y es que tú formas parte de mi todo.
Iluminas la edad adolescente
que sembró la niñez
con raíz de alborada,
con sombras que suceden fugitivas
los delirios del sueño.

Penetras bajo mí la infinitud
haciéndome volátil,
transgresor y poeta

y siempre anonimato
mientras Venus irradia
tus deseos.

Nunca sabré decir
adonde va el amor
cuando el viento del bosque
nos agita.



mmb



2 comentarios:

Marina-Emer dijo...

Hermosa "Tramuntana"
¡Es tan hermosa la vida y el amor!
gracias Poeta, por compartir tanta belleza.
Saludos
Marina

Manuel Martínez Barcia dijo...

Agradezco su paso.
Un saludo.