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Nada está escrito en el manual del corazón
ni en su tesis biológica,
ni que se trate de un órgano salvaje
sin más ley en su obediencia
que la razón de un ente solitario.
Pensaba que ese músculo del tiempo
tañía en sus latidos
susurros abrazados al silencio.
Creía en los adentros de mis sueños
que la sangre que recorre sus venas
arrastra en su sonido los deseos secretos
sin saber si es torrente o melodía.
Me ayudan a crecer los desengaños,
aunque mis vísceras no puedan distinguir
las reglas del amor con transparencia.
Y cuando alegre y ocioso despierto,
la vida es sólo un pacto entre nosotros
que se inunda de ríos de existencia
con voz propia en su latir.
Manuel M. Barcia
La complicidad perversa de tenerte en versos
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Enciendo el verso de amor
de esa tentación
que desnuda el deseo
de acariciar tu cuerpo.
La enciclopedia de la vida
de ese amor incalcula...
Hace 5 horas
1 comentario:
Es melodia
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