*
Sólo éramos sombras en la nada.
Estábamos inmersos en el sueño
y éramos el sueño.
Estaba oscura el alba
y soñabamos los dos
abrigados al brillo de una estrella
su trémulo latido.
Éramos cosmonautas diminutos
caminando en la noche,
ocultos en la pluma de sus alas.
Es fácil idearte,
hacer que nos transportes
hasta el último confín del existir.
Ahora
tan leve como un ángel
nos alzas en tu vuelo
y soñarás conmigo sin saberlo...
Manuel M. Barcia
La complicidad perversa de tenerte en versos
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Enciendo el verso de amor
de esa tentación
que desnuda el deseo
de acariciar tu cuerpo.
La enciclopedia de la vida
de ese amor incalcula...
Hace 2 horas
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