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Era un mundo preñado de belleza.
Estaban allí, en aquella geografía del silencio,
la esperanza que idealiza lo humano
y tú,
separados por la imagen del miedo,
que tiene la apariencia de los sueños
si llega acompañado del misterio
Tu duende, bajo un techo de piel sin oraciones
y yo,
lo nuestro que es un todo
conjugado en nacer y ser amado
Te di un sol ardiente,
los genes de mi especie en otro origen,
que son herencia eterna de los idos
en los niños que brotan de la carne
mojados por la lluvia del recuerdo
Me diste una herencia: tu futuro,
la luz que amanece en mi mirada
y que ahora es materia
en tu cuerpo de puntos suspensivos...
Manuel M. Barcia
desordenémonos
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ahora el fuego se desboca lento
se nos revientan los pespuntes calma
mientras las chispas nos aúllan puntos
que nos desfilan en la piel sin plumas
ahora s...
Hace 19 minutos
1 comentario:
...y muchas gracias por ésto.De corazón.Él no tiene nombre pero tiene su poema.
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