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Ese ardor que te bebe,
labio a labio en la sed
como fuente lasciva...
Esa piel atraída por el fuego
sin rechazo posible,
y límite a la vez cuando extiende la calma
el grito del vacío.
Mujer sin más deseo que ser eso:
ascua de otra mujer
donde todo el incendio se consume,
volcán en que fundirse sin materia.
Manuel M. Barcia
Buceando en el espejo
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Allí, en la profundidad del mercurio, atravesando las capas del tiempo
mi rostro llega a los rasgos sin definir de la infancia, y descubro
la semill...
Hace 7 horas
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