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Te doy para que des,
algo a cambio de algo.
Y te ofrezco versos
nacidos del delirio en la entrega,
y páginas de luz
escritas con renglones de los sueños.
No hay límites ni umbría
cuando el pulso te anuncia perdurable,
peregrino el placer
y el remanso de ti en las orillas.
Quid pro quo!,
sin fecha.
Edades de pasión mientras busco mi patria.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 5 días
2 comentarios:
Fantástico poema amoroso, Manuel, impecablemente concebido y ejecutado.
Un abrazo.
Eres muy generoso, Ramón.
Gracias por dejar esta huella de tu peregrinaje.
Un abrazo grande
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