---
Te doy para que des,
algo a cambio de algo.
Y te ofrezco versos
nacidos del delirio en la entrega,
y páginas de luz
escritas con renglones de los sueños.
No hay límites ni umbría
cuando el pulso te anuncia perdurable,
peregrino el placer
y el remanso de ti en las orillas.
Quid pro quo!,
sin fecha.
Edades de pasión mientras busco mi patria.
Manuel M. Barcia
El desagradecido
-
Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 3 horas
2 comentarios:
Fantástico poema amoroso, Manuel, impecablemente concebido y ejecutado.
Un abrazo.
Eres muy generoso, Ramón.
Gracias por dejar esta huella de tu peregrinaje.
Un abrazo grande
Publicar un comentario