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Declinas el placer, interrogante,
mientras el verso a ciegas se encamina.
Los renglones de ti
y páginas de sombra y soledad,
el libro del amor inexistente.
Qué lejos esta luz que nos contempla.
Qué presente la noche,
las antiguas palabras, los sueños transitorios,
el final del poema.
Manuel M. Barcia
En la perversa complicidad de lo nuestro
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Deseo tu centro de humedad y fuego,
río que abre su cauce cuando te entrego.
Quiero beberte el pulso, la fruta viva,
y que tu mar se romp...
Hace 5 horas
5 comentarios:
Pero siempre hay una luz,..aunque sea al final del poema.
Hermoso y melancólico.
Un abrazo.
Qué hermoso y equilibrado poema. Un verdadero regalo.
Salud
Me gusta.Mavi
Extraordinario, Manuel.
Un beso
Ana
Gracias, Perfecto, Julio, Mavi y Ana por vuestros solidarios comentarios.
Un abrazo
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