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Renuncio a las palabras; enmudezco
y olvido, con espíritu distante
del verso que palpita todavía
emociones de ayer. Y algún vestigio
del amor primigenio en soledad,
ardido por la luz, abandonado:
requiebro, evasión, luto, mortaja.
Manuel M. Barcia
El desagradecido
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Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 3 horas
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