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Un derrame en la sien
apenas acunando la memoria
y tú desvanecida, desprolija la luz,
la sombra del amor que se suicida.
Aún quedan sin embargo melodías sin fin,
la cadencia fugaz del acorde de ti a la deriva
y aquel último grito acompasado
por el vaivén inútil del delirio con ecos de mujer.
Y entre la comisura de tus labios
un sabor infecundo
que muerde un incendio de ceniza
en la fosa del mar;
mientras la soledad
desvanece horizontes de pájaros y caudas
y el viento aletea
tus pasos de ballet a contratiempo.
Manuel M. Barcia
La vuelta al mundo en 195 poemas (2): José Craveirinha
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*Imprecación*
¡Si me quieres oír,
ven a mi casa de cañas!
Si me quieres conocer,
no me busques donde la música sofisticada
ahoga la voz de los hombres,
ni...
Hace 14 horas
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