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Un derrame en la sien
apenas acunando la memoria
y tú desvanecida, desprolija la luz,
la sombra del amor que se suicida.
Aún quedan sin embargo melodías sin fin,
la cadencia fugaz del acorde de ti a la deriva
y aquel último grito acompasado
por el vaivén inútil del delirio con ecos de mujer.
Y entre la comisura de tus labios
un sabor infecundo
que muerde un incendio de ceniza
en la fosa del mar;
mientras la soledad
desvanece horizontes de pájaros y caudas
y el viento aletea
tus pasos de ballet a contratiempo.
Manuel M. Barcia
Tu voz
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Te reconozco por el canto y no por la palabra.
No por lo que dices que es común como el aire.
Si en el acento que crea la armonía
donde habita el l...
Hace 10 horas
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