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Nunca dije que fuera un ser perfecto
ni que mi realidad
-su trémulo sentir-
se abrace con la fábula en silencio.
A veces giro insomne la retina,
proyecto las imágenes de ayer
y ensancho los perfiles de los sueños
al origen de ti,
cuando eras el tiempo asilvestrado
y yo la edad salvaje que trepaba las sombras de la hiedra.
Allí somos aún,
después de haber surcado
senderos invisibles de la noche,
intacto todavía el corazón
que latió nuestro amor por vez primera
y un grito agonizante de la luz
llorando entre jazmines.
Allí, jardín en flor, ahora pisada,
fuimos casi un poema.
Manuel M. Barcia
La vuelta al mundo en 195 poemas (2): José Craveirinha
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*Imprecación*
¡Si me quieres oír,
ven a mi casa de cañas!
Si me quieres conocer,
no me busques donde la música sofisticada
ahoga la voz de los hombres,
ni...
Hace 15 horas
2 comentarios:
Me atrevería a decir que sin casi. Este es un poema, y de los buenos.
Un abrazo, Manuel.
Hacía tiempo que no tenía el placer de tu visita, Pefecto.
Gracias por venir.
Un abrazo
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