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viernes, 22 de febrero de 2013

Llorómetro



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Ah, los ojos con lágrimas suicidas,
tan cerca la visión de lo impasible
y lo perturbador y lo sensible,
que siembra la inquietud en las heridas.

Ah, los hombres del tiempo en las huidas:
llantina por dolor aborrecible
en la larga estación de lo afligible
que confunde las rutas homicidas.

No caben los diluvios en las penas,
ni el susurro del eco en uno mismo,
ni la escucha del ser en el cinismo.

Las culpas movilizan las arenas
arrastrando el ardor del egoísmo
hasta las soledades más ajenas.


mmb



2 comentarios:

António Eduardo Lico dijo...

Bello soneto.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Me alegra mucho que te guste, Antonio.

Un abrazo