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sábado, 8 de noviembre de 2014

A ti te digo, espía.






Hay soplones del aire que vagan lo espacial
conversado palabras que fueron en la espuma
pastoreo de mí, pero también temblor
en reuniones del mar junto a rocas secretas.

No pretendo que pintes metáforas de azul,
ni ser la solución a tu parco entender
cuando días de abril son noches del otoño
soñando infinitud en alas de la espera.

Las patas de un soneto son a veces ruido
en quien no quiere oír el grito de un reproche,
una coz verosímil adentro de la piel,

si piel tienen las bestias capaces de sembrar
germinarios de duda
en semillas de otros que fueron utopía.




mmb



2 comentarios:

María José Collado dijo...

La lupa fría que nos detiene. Un abrazo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Una lenta muy convexa, María José, una mirada arpía que observa cerca y lejos...

Un abrazo.