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Lenguaje de carmín,
la voz de su gemido,
el labio sin ofrenda, lo fugaz
refugiándose en sí,
como espejo de boca enfebrecida,
tan pálpito y azogue del deseo,
tan dulce y quebradiza.
Ajena a los propósitos del fuego
a su lento fluir
cuando estalla la luz bajo la noche
sin nadie a quien brindar
el fulgor del olvido.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 1 día
2 comentarios:
Pasión vuelta poema... Bello Manuel
Mi saludo cariñoso.
Qué alegría tu presencia, Leticia.
Gracias por venir.
Un abrazo grande.
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