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jueves, 22 de abril de 2010

EL ECO DE LA AUSENCIA



Un puente levadizo
separa la distancia de tu cuerpo y mi alma
con sombras que retiemblan en la luz
de amores esposados

Fuiste nombre del verbo irrepetible
que conjuga palabras en voz baja
cuando todo el clamor sólo se intuye
en ecos que provienen de nosotros

Ahora ya no vibran los sentidos,
un susurro, tal vez, o algo en tu gesto
cosido todavía a mi memoria
y oliendo a la raíz que paraliza
todo lo que balbuce en el pasado

Porque nunca es posible pronunciar
el grito articulado de los solos
cuando los sueños callan.



Manuel M. Barcia

4 comentarios:

Perfecto dijo...

Un gran poema, Manuel. Con una calidad técnica invidiable.
Me gusta, simplemente.

Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Precioso.

Un beso de meiga
Ana

Manuel Martínez Barcia dijo...

Me alegra mucho que te guste, Perfecto.

Gracias por tu comentario.

Un abrazo
Manuel

Manuel Martínez Barcia dijo...

Es muy halagador tu comentario, Ana.

Gracias por tu paso.

Un beso
Manuel