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Edades que aún florecen
y otras que se han ido sin morir,
de mi vida, marchitas para siempre.
El viento del jardín que cicatriza
los pétalos del sueño
cual mágico fulgor en los sentidos
mientras fluye tu aroma en las quimeras,
la rosa en su extravío.
Manuel M. Barcia
Relato XXII - La autodeterminación de ser fuerte
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Regía la ley del más fuerte. Los mayores imponían su dominio, y los más
pequeños vivían a merced de ellos. Nosotros, en cambio, contábamos con una...
Hace 4 horas
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