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sábado, 20 de agosto de 2011

SOLSTICIO

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La cruenta conversión del agua en fuego,
la médula y la sed,
la dulce mansedumbre que posterga.

Dos lenguas tan ansiosas de lamer lo insaciable,
la voz de los suicidas que se ahogan,
un grito impronunciable en la garganta.

No es fácil silenciar los gemidos sin dueño,
el instinto voraz de ti sobre mi piel
insaciable, vital,
tan proclive al amor,
solsticio en la inmersión de tu verano.

No es fácil discernir tu muerte y la ternura.


Manuel M. Barcia.

2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Qué bien escribes, Manuel.

Te dejo un beso de meiga
Ana

Manuel Martínez Barcia dijo...

Es un elogio inmenso viniendo de una musa como tú...

Gracias por tu cálida palabra, meiga.

Un beso