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Y de repente dije: Esto es la vida.
Esto y no más. Palpé su forma cierta.
La adiviné mortal. El alma, alerta,
vibró un instante toda estremecida.
Vicente Gaos
En mi sombra fluía la existencia
la intensidad de lo frágil,
vientre de cristal.
Refugiado en la herencia
donde el agua diluye a los nacidos,
descendieron los brazos de mi madre,
su piel estaba en mí,
amaneciendo donde arde la luz,
a solas con mi cuerpo.
A mi madre
Manuel M. Barcia
Poema del día: "Elegía en memoria de Mrs. Virginia Woolf", de Sidney Keyes
(Gran Bretaña, 1922-1943)
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Desventurada dama, donde el blanco ranúnculo
da inútiles guirnaldas, con estrellas de flores
ajadas, yace al fondo, duerme, sin fieros vientos
de las pugna...
Hace 10 horas
7 comentarios:
Sin comentarios.
Concha dixit.
No es preciso decir, Concha, basta tu sentimiento.
Un abrazo
Todo lo dices BONITO Manuel.
Mavi
La imagen desprende ternura infinita, al igual que esos bonitos versos dedicados a tu madre.
Muy emotivo hoy.
Besos.
Gracias por tu acompañamiento, Mavi.
Un abrazo
Gracias por tus palabras, Marinel, significan mucho para mí.
Un beso
Simplemente, muy bueno. Enhorabuena por tan bellos versos, Manuel.
Salud.
Julio G. Alonso
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