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sábado, 21 de junio de 2014

Mi yo-puta en la suerte de la Esfinge



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Esa extraña costumbre que tú tienes
de hacerme duplicado del amor
y luego vejación, como si fuera
valor inasequible de un desprecio.

Acaso por ser puta me distancies
de la felicidad, para estar limpio
de leves impurezas que propone
la virtud cuando el sexo ya es cansancio.

No es culpa del dinero el desvarío
que te hace capital de un solo vientre
donde gira la noche tus desmanes,

soy yo la que respira el deshonor
de tenerte en mis brazos, esa carga
tan vil en el oficio de ser piedra.



mmb







2 comentarios:

María José Collado dijo...

Impacta el poema, un dardo seguro en la diana que nadie quiere mirar, es selectiva la mirada al recoger la realidad. Aciertas en la visión y las palabras, espléndido poema.
Un saludo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Nunca había escrito con perspectiva de mujer, María José, me alegra que te gusta esta visión desde mi prisma.

Abrazo.