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martes, 16 de junio de 2015

Al este del desorden que me agita







Ya no tengo ideales, 
ni cólera que luche contra la extenuación
de sentirme aridez en oasis vacío.

¿Qué valores en mí?

Carezco de riquezas, 
nunca tuve poder,
ni júbilo al gritar la voz de tiranía
cuando nadie es feliz
y las urnas se cierran otra vez
con el vientre preñado de silencio.

Me consuela pensar
que nunca seré pobre, 
el desorden de un voto
es libertad en sí,

lo frágil que me sabe agitador
con plena garantía.



mmb





4 comentarios:

Carmen Jiménez dijo...

No sé porqué pero este poema duele al leerlo y las lágrimas inútiles aparecen sin permiso.
Eres un magnífico poeta y no,no escondes nada entre líneas , todo lo contrario te abres en canal.

Un abrazo.

Manuel Martínez Barcia dijo...



A veces, la conciencia duele, Carmen, como un ojo que ve tras la pupila ciega horizontes de ayer sin que sea catarata su desvelo.

Pienso que pueda ser eso...

Abrazo.

Ainaroa dijo...

Es muy triste.Perder la ilusión personal ya lo es,pero emtra dentro de lo probable.Perder la fe en el ser humano sí que es la aniquilación total de las perspectivas vitales.Y siempre quedarán entre nosotros cuatro justos capaz de justificarnos como especie...o acaso solo uno que alcance a redimirnos.No sé, no sé si he interpretado bien tu poema,pero esto es lo que me sugiere.Besos

Manuel Martínez Barcia dijo...

Tu intuición siempre es fiable, Yor.

"Así llegué a la noche,
y en su oscuro latir toda la inmensidad
de la vaga extensión que se ilumina
con restos del fulgor
de los que han amado."


¿Recuerdas?... Como si la cartografía de la noche.

Un beso.