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En tu silencio hay un lento fluir de mí
y lágrimas que rezan mansedumbre;
cauce de la lluvia que te aquieta
esperando ser sólo el temblor
de abril
y salobre destierro en su morada.
Deja que yo me interne
sin alterar las huellas de tus pasos,
cómo danzan
las aves
cuando encuentran sus nidos ya vacíos
y música desnuda
en los trinos de amor adormecido.
Manuel M. Barcia
Un provinciano en la gran ciudad
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Este tren surca las avenidas del futuro,
llega, arriba a la estación del sueño,
en él los rostros callan, son multitud,
eco de bienvenida a la espe...
Hace 14 horas
5 comentarios:
Precioso, Manuel.
Infinitamente delicado.
Es una caricia volcánica en verso.
Un beso
SIL
Me han encantado tus poemas, escribes muy bien, te felicito.
Un abrazo.
La delicadeza de tus versos rivalizan con la suave danza de las aves.
Un abrazo
Hermoso poema, Manuel...Te sigo.
Me gusta como sabes trenzar las palabras para que no pierdan su significado y suenen de maravilla. Un saludo
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