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Renuncia impostergable. ¿No es acaso
suficiente razón en este oficio
morir con dignidad? ¿Y quién podría
resucitar el tiempo junto a sí
fingiendo eternamente su pasado
como algo irreal? En algún sitio
existe una luz adormecida,
centinela del último fulgor.
Laberinto de sombras entre olvidos,
no hay canto de la musa en su confín;
casi la inexistencia del poema.
Qué destino tan breve su andadura
final en los latidos de mi sien;
como si no tuviese nunca vida.
Manuel M. Barcia
El desagradecido
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Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 8 horas
2 comentarios:
Es como un ser y no estar,un estar siendo suspiro,algo frágil o etéreo.
Otro beso.
No hay inexistencia en el poema, pues la reflexión de las palabras lo expanden fuera de su soledad.
Un abrazo
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