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jueves, 17 de noviembre de 2011

DESAMOR

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A veces, desamor,
resulta ser un arma de dos filos,

el útil necesario para untar
besos en mantequilla
con apenas el roce de unos labios
de ceniza y salitre,

o el hiriente puñal
que sangra un divorcio en el juzgado
con jirones del alma en la memoria.

Escribo tu epiafio en son de paz,
un verso a vuela pluma
de ti en mis arrebatos de pasión

desposado civil,
ya desarmado

y un augurio invasor:
lo amado nunca muere,
revive solamente.



Manuel M. Barcia

4 comentarios:

Respirando entre palabras. dijo...

Lo amado nunca muere, así es.
Depende el caso, lo amado se queda bien guardado en un rincón de la memoria.
Besos

Carmen Tomeo dijo...

Tu poema está cargado de emotividad.
El desamor son las espinas de una rosa que nos lastiman al pretender cortarla.
Un saludo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Como un ángulo oscuro que ilumina la ausencia, sí.

Gracias por dejar este suspiro.

Un beso

Manuel Martínez Barcia dijo...

Esta es una rosa sin espinas, Carmen, sólo sangra amor con los pétalos heridos.

Gracias por venir.

Un abrazo