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lunes, 14 de abril de 2014

Entre los árboles



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Resuena en tu interior el cántico del bosque,
melodías sin fin que parecen soñar
los párpados gentiles
que amansan la razón,

el prodigio de oír los pasos de los duendes
casi a orillas del alba,
los atajos volátiles que surcan la quietud
a ras del infinito.

Escuchas lo invisible y ves a un dios
con el alma desnuda.

La noche perdurable
purifica lo oscuro de la edad sin palabras,
no hay cómplices del verbo, sólo tú,
con ardor juvenil

y el delirio de ser la raíz de una flor
que fulge madreselvas

y el opio de la luz al despertar
lo que hiere la umbría,
el calor junto al frío

y la resurrección
de tu cuerpo en mujer

y esa miel en tus labios...



mmb







4 comentarios:

Concha dijo...

Es de lo mejor que te he leído.
Cada cual tiene su gusto y el mío es así.

Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Siempre dije que tienes gusto a madera... y algo de limón cuando hay palmeras... jaja

Me alegra que te guste, Concha.

Abrazo semanasantero.

Anónimo dijo...

en fin como explicarte,me llego y muy hondo.sabes no creas que eres invisible, no es imposible.no señor usted es tb verde por dentro,y bajo esa capa negra que tanto te gusta,dentro hay.UN SER
blando y tierno parecido a un algodon de feria.rosa,
Basta de tanta tonteria.me parecio un poema fantastico.un beso solo uno

Manuel Martínez Barcia dijo...

Vale, sólo uno, pero que sea de miel...