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viernes, 22 de mayo de 2015

Nocturno y sin razones






A veces no es preciso la influencia de Dios
para ser oración,
espíritu de amor que crece en las tinieblas
la pura realidad de los arcanos,
lo ingrávido en la luz,
el fulgor de lo amado en la trasnoche

y lo colateral que jamás envejece
mientras viven los sueños.

A veces pretendemos realidades
hilando fantasías
para ser salvación
erróneamente,

la noche solo es un vasto territorio
colmado de extravío, de rutas sin final,

un espacio sutil que desordena
el pulso de los días
y lesa lo interior,

laxitud de la sangre,
ponzoña en movimiento...



mmb



3 comentarios:

Silvana Pressacco dijo...

yo sí tengo razones para ser noctámbula... te espero amanecer.



Dejá de discutir por ahí ¡Hombre grande!!

Andá a pelearme a mi. Besote.

Manuel Martínez Barcia dijo...

¿Qué culpa tengo yo de que mezclen los mates con las mates con ánimo de ser rebaño en la pelea?

Al final, lo noctámbulo amanece corrales sin razón, como si fueran suma y resto las churras y merinas. Y total, ¿para qué?, la noche siempre ha sido y será vocación de ceguera... jaja


Un beso.


Silvana Pressacco dijo...

Yo sólo en las noches me encuentro conmigo, con ella escribo... su calma raspa mis paredes que se descascaran con letras. A veces es bueno lo que encuentro, otras veces me enojo con los parches que improviso porque llega la mañana. A la luz ya no tengo tiempo de mirar los revoques, ahí soy o me hago la ciega.
Besote.