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sábado, 4 de julio de 2015

Sucedió al inventarnos







Te preguntas, amor, si somos la blancura
cuando has de medir las patas de un soneto
sin más artesanía que versos de ilusión
y recias estructuras de algo inexistente.

Trasnochas por la sien el vuelo de los pájaros
pretendiendo ser nido con música privada,
culpable de afinar y también de fluir
las notas donde fuimos sinfonía tan tarde.

No te sientas convicta, tal vez no sea yo
el amante secreto capaz de ennoblecer
los ecos que regresan con voz madrugadora,

la poesía en mí solo es instrumental
mientras he de tensar las cuerdas de la noche,
la emoción en color y todo lo soñado.




mmb



4 comentarios:

Silvana Pressacco dijo...

Ni convicta, ni dueña,
ni tonta soñadora.
Yo abro mis ventanas
y me embriago de noches,
borracha tarareo de memoria tus versos
porque eres el amante
al que mi corazón responde siempre.

Y como no me alcanzas
mis poemas serán eternamente tristes
y como no me tocas
te encuentro en mis renglones.

Manuel Martínez Barcia dijo...



De súbito las trémulas en la flor de la noche.

Es hora de rezar
a los dioses inciertos,

acaso yo he de ser revolución
de una lenta utopía,

también la esclavitud
si tú me desterrases
de la patria que amo,

esa segunda piel
por ti desposeída
conmigo en libertad,

desentrañandonos...


Silvana Pressacco dijo...

Te dejo la elección de las variables.
De vos depende el caos,
el aleteo dócil, su incidencia
- absoluta penumbra,
hundimiento en mi luz inexplorada-

la sombra en tus oscuros
que siempre me alimentan
una mirada muda que provoque mi hambre
una patria de solos,
mi destierro tranquilo
de tu mundo que nunca me comprende.

Ser vientre y ser piel
ser cosquilla y sudor
el silencio que muere
o soledad maldita que nos traga.


Perdón por meterme, ya no jodo más, pero me inspiras. Besote, poeta muerto.

Manuel Martínez Barcia dijo...


Muerta!, antes que sencilla... jaja

Beso.