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Ese ardor que te bebe,
labio a labio en la sed
como fuente lasciva...
Esa piel atraída por el fuego
sin rechazo posible,
y límite a la vez cuando extiende la calma
el grito del vacío.
Mujer sin más deseo que ser eso:
ascua de otra mujer
donde todo el incendio se consume,
volcán en que fundirse sin materia.
Manuel M. Barcia
El contorno de un amor que nadie recuerda
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Insisto entre sueños que me sueñan:
la poesía no fluye, no fluía, no fluirá
por estos canales de sombra que nunca tuve.
Si al menos hubie...
Hace 9 horas
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