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lunes, 23 de enero de 2012

LA VIDA QUE HEREDÉ

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Destiempo en el origen del poema
duermen los episodios
contemplando la historia inenarrable.

No tengo más excusa que la imagen de ti,
-reconstruyéndonos-
allí donde el placer
atestigua los límites alzados
cuando el fuego se intuye
sin pronunciar apenas la ceniza.

La luz deshabitada de la conspiración
en antiguas leyendas;
las que callo,
por lucha en mi sentir:

La vida que heredé
para escribir las páginas de sueño,
sangre y verso, memoria de lo que sobrevive
recitando la noche y a Neruda,

conmigo en soledad

y el amor de aquel libro
deshojado.



Manuel M. Barcia

4 comentarios:

Respirando entre palabras. dijo...

Tan triste como sentido y admirado.
Heredaste?
Creo que aun no te has detinido a ver que la herencia más grande es la que contienen tus palabras.
Construye una nueva vida; lo heredado puede pasar a ser historia.
Depende de ti...
Besos

Leticia dijo...

Una interesante reflexión acerca de lo que heredamos, su uso o abuso entá en nuestras manos. Un gusto

Manuel Martínez Barcia dijo...

Hay mucha vida en mí, más allá del pasado que reside en las herencias...

Aunque gracias por ser página en mi historia nuevamente.


Un abrazo

Manuel Martínez Barcia dijo...

También el latir de nuestros corazones, Leticia.

Gracias por verter tu reflexión entre mis letras.

Un beso