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Llegaste a media luz
con voz iridiscente de los sueños,
en tránsito de inútiles certezas.
Envuelta en la impostura de la noche
permanece tu sombra
aún ensangrentada de silencio,
impávida mudez ante mi angustia,
adámica en la muerte,
flotando un iceberg en mi memoria,
una ola de frío con viento del pasado.
Manuel M. Barcia
Hora punta
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Ningún taxi en la parada.
El autobús va lleno y no hay otro en un buen rato.
A pie son alrededor
de cuarenta y cinco minutos.
Así que a caminar....
Hace 13 horas
2 comentarios:
Interrogaciones del poeta sobre la vida sedimentada en la memoria con la sombra de la muerte.
Pero en tu texto,Manuel,existe belleza !!
UN ABRAZO:
Elsa
Me alegra que lo veas así, Elsa.
Un abrazo
Manuel
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