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De repente fluyó,
la música sonando en nuestra piel.
Y un arpegio silente nos cubría
con luz de amanecer,
del temblor, complaciente.
Manuel M. Barcia
Luz
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Proclamas sin pudor los vítores de la resurrección
sobre la piel del día, no suenan campanas de duelo
en tu silencio fugaz, eres la alegría que en el ...
Hace 1 hora
2 comentarios:
PRECIOSO,muy.
elsa
No encuentro palabras, sólo mi agradecimiento sincero.
Manuel
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