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Quietamente se extiende; no se agota
el sueño inabarcable en su añoranza.
Inútil que invente mundos suicidas
que tengan sus raíces en las sombras.
Inútil que alguien pinte un alarido
gritando la figura de su ausencia.
Fue amor quien lo pariera,
como un viento esculpido al despertar
en la tibia levedad de su universo.
Sin destino, y huésped de un reflejo,
ahora sólo es un sueño náufrago
que nada siempre insomne en su memoria.
Manuel M. Barcia
Lección de historia en el Aula Magna(1.982)
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Qué vetusto el artesonado, las vidrieras poseídas
por la claridad de la mañana, un acento de bocas
carmesí y un racimo de hombros como árboles
mustio...
Hace 10 horas
1 comentario:
Manuel:
Bellísimo este sueño náufrago atemporal, eterno.
Versos llenos de Poesía de la buena.
Un beso
Ana
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