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martes, 2 de diciembre de 2008

LUDOPATÍA

*
Agoniza el tiempo exacto en su sudor,
y en la inmóvil ceguera del silencio
duerme el sueño en su ideal.

Gastada la energía
sólo queda el porvenir.

Y en su naturalismo
el fantástico encanto
de aceptar los instantes
con rumbos hipnóticos
en su ávido fluir,

Hacia caóticas generaciones
de avaros pródigos y viceversa,

Que son en su reflejo
una misma realidad,
jugando con la muerte
que anida en las ruinas.




Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Bello aunque muy triste poema, Manuel.

Un beso
Ana

Manuel Martínez Barcia dijo...

Sí, el juego al límite siempre desemboca en los umbrales de tristeza, Ana.

Un beso
Manuel