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sábado, 26 de marzo de 2011

OPERA PRIMA



Ingenua y todavía adolescente,
me atrapas en la nube
con lluvia interminable de deseo.

Somos la irrealidad
del vértigo que impulsa nuestros cuerpos
hasta donde el ardor es la simiente
de los escalofríos.

Resuenas el silencio de vestal
con ensueños de luz,
y lates la extinción de tu mirada
en visiones de sol que palidece
bajo un mar de galaxias.

Tu boca en mi boca
recita un sortilegio en lejanía
con versos de placer
y un susurro apenas comprensible.

De tu aliento se alienta mi esperanza,
la raíz de otro tiempo
con música que suena y no es oída,
la voz ensimismada de tu canto
en la Opera prima

y el venero inaudible de nuestra inocencia,
los besos sabor cielo.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

concha dijo...

Opera Prima en realidad, bella hasta la saciedad.
"el venero inaudible de nuestra inocencia"
versus:-el manantial de la inocencia,
-la línea que dicta horarios
al sol.
- el origen, el principio de
la inocencia.

Opera PRIMA sí, recién nacida.

Me alegra haber encontrado este poema.

Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Y a mí me alegra tu enredo en su inocencia, Concha.

Un abrazo
Manuel