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Almas resplandecientes
tupían en la furia
los cielos quebrantados por el rayo
y los pies de la escarcha.
Sobrante de la luz
mi piel en tu silueta,
espejo de la sombra inalcanzable,
salvaje casi,
a solas.
Así la certidumbre de la noche
cuando expiran los sueños
y el ángel de lo eterno me conforta.
Tú tejes con pasión
unos guantes de lana,
cabía el invierno entre mis manos,
contigo, amor,
también nuestros ardores.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "El mochilero de Galilea", de Richard Brautigan (Estados
Unidos, 1935-1984)
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Baudelaire estaba
conduciendo un Modelo A
sobre Galilea.
Recogió a un mochilero
llamado Jesús;
había estado de pie
toda la mañana
frente a un banco
de pece...
Hace 23 horas
2 comentarios:
Una noche especial por varios sentidos.
En mis manos cabían todas las primaveras, solo faltaron los guantes para que las espigas no dejen tan profundas huellas.
Un beso
Gracias por dejar tu huella en estos versos.
Un beso.
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