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En esta libertad que nunca muere,
fluyendo sobre mí,
-tan clandestina-,
acaso soy aliento,
el aire apetecido que reclamas
abriendo el corazón,
mientras vientos del norte amanecen
la edad de las palabras somnolientas
y tú,
apenas página en el sueño,
verso antiguo y la piel donde acunar
milenarios poemas,
incapaces de alzar un firmamento
para sobrevivir,
igual que un astronauta sus visiones.
Manuel M. Barcia
Saboreo tu pecado
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Mi tentación
aniquila el deseo
de escribir.
Un beso en tus pechos,
una caricia
en el pubis de tu presencia.
Que la pasión
por la poesía...
Hace 8 horas
2 comentarios:
Manuel, sí, ahora es grandioso y tuyo por completo.
Concha dixit.
Gracias por decírmelo, mar.
Un abrazo.
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