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Revuelo las orillas de tu piel,
instinto del amor,
sediento de tu luz bajo mis cejas,
atónitos mis labios, de ser,
en ti
una elegía.
Y me detengo aquí,
cabalgando en el tiempo
a medio amanecer,
Pegaso y semidiós en el camino
sobre zarzas ardientes,
el fuego por mis venas
propagando destinos imposibles
y tu fulgor después,
estrella de mis sueños.
Manuel M. Barcia
El ombligo de mi niñez
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El ombligo de mi niñez
lo anclé como un barco diminuto
entre amapolas que no saben de orillas,
en un rincón que ya no tiene madre,
en el ...
Hace 3 horas
2 comentarios:
Que lindo sería no pensar que a veces la frase "los sueños, sueños son", son solo parte de un mito.
Besos
Qué fácil atrapar la realidad y ser mito en el sueño...
Bso
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