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lunes, 8 de marzo de 2010

EL DESVIVIR TAMBIÉN EXISTE



De la melancolía,
llegó sola la noche hasta mis dudas,
balando los silencios de un cordero
con un risible gesto de ternura
y fúnebre pesar

Le pedí que se fuera,
pero había cruzado la sombra de mis ojos,
sembrando inexistencia
y un mundo de penumbra alrededor

La tristeza es todo lo que tengo
cuando es tibio el amor
y el ego latifundio de la nada.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Perfecto dijo...

Este poema me gusta especialmente. Está lleno de una extraña melancolía. Te aplaudo, amigo mío.

Un abrazo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

La melancolía nos lleva hasta los huesos del amor soñando otra posible compañía.

Gracias por tus cálidas palabras, Perfecto.

Un abrazo
Manuel