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jueves, 11 de marzo de 2010

EL LLANTO DE LA MAR



Quiero hablarte del llanto de la mar,
del frío que navega sumergido
ardiendo en los abismos de su sangre

De cada sentimiento que se esconde
en el flujo infinito
que brota del azul en sucesiones
teniendo como espejo al firmamento
y el alma de Caronte en los atajos
que llevan a la muerte hasta la orilla

Aunque a veces es gris, cubierta de espesura
si es profundo el rumor de la monotonía
y el plomo se cobija en sus adentros

Acaso en las sales malheridas
todavía son fuego las cenizas
de aquellos afluentes que al río contaminan,
o aún escuece el dolor
de las ácidas lluvias
que clavan alfileres oxidados
desde un cielo forjado en los metales

Pero siempre amanece jugando con la arena,
y las nubes sostienen la inminencia de sed
que pronto será limo de sus labios
y fruto en su vientre sin saberlo

Porque es fértil la arcilla en sus inundaciones,
la tierra su alimento,
y un glaciar la fecunda
con esperma de nieve
cuando es novia del hielo
y un iceberg encelado la penetra.


Manuel M. Barcia

2 comentarios:

Concha Vidal dijo...

No sé que parte destacar que más me impregne, pero el todo es uno.
Y con el uno me quedo (Marian, si vienes por aquí, ni oses poseer este poema, lo lees y prau)

En fin, que buenos dias y
Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por impregnar mis sentimientos de mar, Concha.

Me alegra enormemente tu emoción acaparadora.

Un beso
Manuel