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sábado, 17 de septiembre de 2011

EL YUGO DEL SILENCIO

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Donde incendia la luz las desapariciones,
ahí, donde la sed se postra ante la lluvia,
-fervor de su caída-,
tan sólo soy un náufrago en la sal,
un casto semidiós que te contempla.

Y es que a veces me canso de ser indestructible,
tan espíritu en ti, tan inmortal,
tan cómplice del yugo del silencio
mientras yaces ardida en el delirio
y sangramos tu ausencia.



Manuel M. Barcia

8 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Maravilloso poema, Manuel.

Un beso de meiga
Ana

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Sigo diciendo que deberías presentarte a concursos, Manuel!

Coincido con Ana, el poema es precioso.

Un fuerte abrazo
Marian

Anónimo dijo...

es el silencio precisamente quien me ha dado la virtud de saber esperar en su ausencia.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Siempre es un honor tu presencia entre mis versos, Ana. Me alegra que te guste este poema.

Un beso

Manuel Martínez Barcia dijo...

Nunca y Jamás sólo están en mi vocabulario cuando evoco a Fantasía, Marian. No descarto esa posibilididad de la que hablas, pero no es prioridad para mí en estos momentos.

Gracias por venir y por tu tiempo de caricias.


Un abrazo grande.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Es una cita preciosa, Anónimo.

Deseo de verdad que la espera te sea fecunda.

Ramon dijo...

Si, hermoso poema.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por tu visita, Ramón.

Un honor tu presencia.

Un abrazo