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Del tiempo en mis ruinas concebiste
el pulso nigromante del mistral,
parásito en la herencia.
El sueño tan cercano de una niña
fue amor por descubrir,
fulgor de irrealidad tras los espejos.
Y fuimos soledades hacia el sur,
patrimonio de nadie,
sólo genes del viento,
un flujo porvenir de la memoria
y en su vientre
suicidio.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "El cocodrilo", de Vinicius de Moraes (Brasil, 1913-1980)
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El cocodrilo que del Nilo
aún asusta la cristiandad
puede ser dócil como el hijo
que llora al verse desamado.
Pero nunca como él injusto
que se yergue hed...
Hace 14 horas
2 comentarios:
Espléndido y certero.
Besos.
Gracias por tu viento de azul mediterráneo, Paloma.
Un beso
Manuel
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